La dieta del balance

Publicada en El Espectador el 24 de enero de 2016 Para ver el enlace hagan clic aquí

Por @Lápizysartén

Comienza enero y con él, dietas para deshacerse de los “kilos de más”. Google se satura de búsquedas sobre la dieta de la manzana verde, de la piña, de la avena y de los batidos y tés detox; de la “Military Diet” de tres días y de la “Scardale” en donde se consume toda la zanahoria y apio que se desee. #Dieta es tendencia en redes sociales, confundiendo aún más a la sociedad.

Alguna vez, un gastroenterólogo de la Universidad de Tokio me diseñó un plan alimenticio poco equilibrado. Eliminar de la noche a la mañana frutas amarillas, chocolates, dulces y lácteos; tomar té verde sencha –diurético, quemador de grasa y estimulante del metabolismo—todo el día, y diluir fibra natural a base de pitahaya, té verde, linaza y germen de trigo. En cuatro meses me bajé cinco kilos y no era feliz.

Los efectos secundarios de la palabra “eliminar” son devastadores, porque privarnos de cualquier alimento o bebida nos resta felicidad. Recordemos que comer, además de nutrir, es placer y disfrute. Negarnos así sea un bocado, nos lleva al extremismo, y por experiencia, hemos visto que los extremos, y el exceso, llevan al fracaso. El éxito está en el balance, incluso, a la hora de bajar de peso.

Un ejemplo es el vegetarianismo semanal, una tendencia mundial en donde se evitan las carnes de lunes a viernes y los fines de semana se disfruta de hamburguesas y costillas . Otra muestra es disfrutar de una pequeña pastilla de cacao al 70% al día, no irnos al extremo y comernos toda la barra. Si nos hace feliz un helado (no el pote entero) o las papas a la francesa (no agrandadas) ¡comámoslos una vez a la semana! El cuerpo lo pide porque lo necesita, y si se lo damos, nos lo agradecerá.

Si piensan que van a ser felices adelgazándose con dietas extremistas, tarde o temprano se darán cuenta de que el secreto de una figura saludable y esbelta está en ser conscientes de que el equilibrio debe estar presente a la hora de comer y de pensar. El cuerpo lo agradecerá.

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lina Maria Niño dice:

    Pensar que la alimentación diaria de las personas, va mas allá de la misma nutrición. Es evidente que debemos cuidar un poco los caprichos, pues si nos vamos al extremo, podríamos llegar a un final no muy grato. A pesar de eso, hoy en día las personas han comenzado a llevar sus vidas al extremo de las dietas, causando en ellas mismas la ansiedad y el desespero por no poder liberarse ante un gusto pequeño ya sea diario o semanal, pues cada día las personas se obsesionan mas y mas por el cuerpo ideal, privándose a ellas mismas de las delicias gastronómicas que podemos encontrar en un simple lugar.

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    1. Lina, gracias por tu aporte. Es muy interesante tu reflexión. Debemos cambiar nuestro preconcepto de que la función de la alimentación es netamente nutritiva. También es cierto que los caprichos hacen parte de la esencia de ser humano, de hecho, una alimentación es saludable cuando tenemos una salud mental , y si un trozo de chocolate nos da ese balance, ¿por qué nos lo vamos a negar? Los extremos son malos y debatirnos entre los polos opuestos de comer en exceso o no comer en lo absoluto, nos lleva al fracaso.

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